jueves, 29 de noviembre de 2007

POESÍA

Aurymar Granadillo (Tinaco, 1977). Es poeta, docente y promotora de lectura. Facilitadora de los talleres de creación literaria de la Casa de las Letras "Andrés Bello". Amante de la literatura y la música venezolana. Tiene publicado un poemario: "Desnuda y sin afanes"


LA POESÍA ME SALVA

La poesía me salva
me ha salvado todos los días
después de tanta ausencia que más puedo hallar sino es toda la tinta bajo la sombra de mis manos.
Hoy que estoy borracha
húmeda
desierta
la poesía me salva de esta piel sin nombre
de estas voces tocando a mi puerta
de esta hija de puta que se llama muerte
y que flota silenciosamente en el poema.



Rossmary Velásquez. (Carabobo, 1984)
Un poco de músico, artista plástico y escritora, comienza sus pasos en el arte a los 10 años. Actualmente estudia Artes Plásticas en la Universidad de Carabobo y coordina la Red de Galerias de Arte del Ministerio del Poder Popular para la Cultura en el Edo Cojedes. Tiene publicado un poemario titulado "Verde Azulado"



El obstáculo.

Quise ver
mas allá
y no vi nada

me dio miedo

quise ver
sin miedo
mas allá
y logré ver algo

quise distinguir
y lo hice.


Manuel Da Silva (San Carlos, 1978)
Vinculados a los movimientos literarios de Cojedes desde los años noventa, fue miembro fundador del Círculo de Escritores del Edo Cojedes. Ha publicado sus textos en diarios de la región y en las revistas Tiriguá y Quemadura.


Silencio VII
Un cadáver duerme bajo mi cama
amortajado choca sus huesos
amaestra silencios
guardando susurros
entre palabras idas

Eduardo Mariño (San Carlos, Cojedes, 1972).
Ha sido coordinador editorial y de literatura del Instituto de Cultura del Estado Cojedes, coordinador de Unidades Técnicas del Museo Casa La Blanquera, y miembro del Consejo de Redacción de la revista Tiriguá. Es funcionario del Ministerio de Educación y Deportes desde 1999. Tiene publicados los libros Del diario de un cautivo (cuentos, Instituto de Cultura del Estado Cojedes, San Carlos, 1994), Por si los dioses mueren (poemas, Círculo de Escritores del estado Cojedes, San Carlos, 1995), Cacería (cuentos, Círculo de Escritores del estado Cojedes, San Carlos, 1999), La vida profana de Evaristo Jiménez (poemas, Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Caracas, 2002), La salvación por el hastío (cuentos, Fondo Editorial IPAS-ME, Caracas, 2005) y Silvia (Novela, Editorial Verbigracia, España, 2005). Textos suyos aparecen en las antologías Nuevas voces (poemas, ICEC, 1993), Sombras que bajan por el río (cuentos, Unellez, 2001) Cuentos de la otredad (cuentos, Unellez, 2004) y en numerosos periódicos y revistas literarias dentro y fuera de su país, como Reverso (Guadalajara, México), Revista Nacional de Cultura (Caracas) y Papel Literario de El Nacional (Caracas). Su obra literaria se ha hecho merecedora del Premio Municipal de Literatura de la Alcaldía de San Carlos en 1994 y 1999 y el Premio Nacional de Poesía "Fernando Paz Castillo" en 2002. En 2001 ganó el III Concurso Nacional de Concursos y Relatos "Misterios Clásicos de la Llanura", organizado por la Unellez, y en 2004 el XII Concurso Anual de Literatura del IPAS-ME. El Centro Nacional del Libro le otorgó a La vida profana de Evaristo Jiménez el Premio Nacional del Libro, mención Creación Literaria, en el año 2003.
Ophelia
Eduardo Mariño
I
Esa noche podrían haberse jurado hasta la eternidad, como nosotros. De todas formas, la eternidad es un oficio que sólo se agradece en los escasos segundos antes de la palabra que de verdad te dolerá, o te hará glorioso, como una caricia al atardecer.
Le miras la camisita a rayas, el temblor en la mano y asumes que todo sobreviene como hecho o dibujado, como en un guión o una secuencia repetida en la memoria, una más de las pesarosas naderías que impiden el beso que los despide.

II
Ella vive un amor cuyo único y delicado sostén es la precariedad de dos o tres palabras, una tácita esperanza, la severidad de una búsqueda lapidaria y solitaria en su propia soledad. Luego Villon, en una mala versión al viejo inglés de Shakespeare:
Farewell! from you my miseriesAre more than now may be confessed,And most by thee have I been blessed
Y al dar la vuelta al poema, tras el adiós breve y comedido, no halla culpa ni extrañeza: sólo el misericordioso sistema del despecho, es decir del desamor.

III
Sigue así: Se mira al espejo al entrar en el minúsculo recinto y apenas levanta la tapa del inodoro, le asusta comprobar que por tercera vez en la semana, el agua refleja un rostro que quizás no haría enternecer la sonrisa de sus padres.
Quita la tapa del jugo (melocotón para variar) y vacía en ella el oscuro letal polvo que supone le salvará (creyente al fin) de cualquier herida de este lado del mundo.
Más atrás, un par de pastillas le previenen aquello que algún remordimiento le anuncia.

IV
¿Qué puedo olvidar de sus olores, de sus susurros de entrepierna que la tela de la falda nunca vista, quizás el aire entre mi penosa imaginación y la posterior frustración agitaba? ¿Cómo podría olvidar una mano haber bebido un instante de su mano, haber lamido segundos en los dedos que fluyen lejos y se van sin saber el dueño, sin esperarlo? Demasiado para una mañana de abril, mucho para el espíritu y sin embargo, ahí estaba: perfecta, de azul y azul casi en la mirada perdida y nada hubiera sido perturbador, nada fuera de sitio o deslucido por los días y las malas palabras, las despedidas.
Pero su cadáver lánguido y hermoso parecía flotar boca abajo en el diminuto charco del baño, escasas tres horas después de que un antiguo poema le regalase un extraño sentido a todo, y nada es lo mismo cuando tanta gente le ha visto, casi indolente y yo me dispongo a hacer apuntes en torno al brillo del agua en los bordes de su aún erizada y turgente piel de semivirgen ahogada.
Del libro inédito Aprendizaje del Paraíso inferior

lunes, 26 de noviembre de 2007

COMUNICADO: Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad


La Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad deplora la intempestiva decisión del Presidente de la República de Colombia, Alvaro Uribe, de dar por terminada la intermediación del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías y de la Senadora colombiana Piedad Córdoba para la consecución de un Acuerdo Humanitario entre el Gobierno colombiano y las FARC, que permita la liberación de cientos de ciudadanos y ciudadanas, entre los cuales hay niños, que por diferentes circunstancias permanecen retenidos desde hace mucho tiempo en cárceles del estado o en campamentos guerrilleros.
No podemos entender y mucho menos aceptar que las presiones internas de los señores de la guerra y las que desde Washington se mueven permanentemente para impedir el camino de la paz en Colombia, hayan sido para el Presidente Uribe más poderosas que la vida de cientos de sus compatriotas; más que el clamor de tantas madres, padres, esposas, esposos, hijas, hijos, hermanos y hermanas de estos prisioneros; más que la unánime voz de los pueblos del mundo que apoyan la gestión del Presidente Chávez y de la Senadora Córdoba; más que el respaldo de muchos gobiernos y organizaciones internacionales; más que la esperanza que este intercambio representa de alcanzar finalmente la paz y lograr el reencuentro de las dos mitades en que está dividida Colombia.
Y como no podemos aceptarlo, hacemos un llamado a todos los intelectuales y artistas, a los movimientos sociales, a las organizaciones de derechos humanos, a los pueblos del mundo, a todos los hombres y mujeres que creen en la paz, en la justicia, en la libertad, y que rechazan toda acción que conduzca, prolongue, alimente o condene a un pueblo a mantenerse en una situación de guerra, a manifestarse públicamente por el medio que consideren conveniente, para oponerse a esta decisión del Presidente Uribe, para llamarle a la rectificación en nombre de la vida y para hacerle llegar la ratificación de nuestro unánime respaldo a la gestión humanitaria del Presidente Hugo Chávez y de la Senadora Piedad Córdoba, quienes con inteligencia, voluntad y gran coraje han logrado dar pasos muy firmes en la dirección que todos deseamos: la liberación de los prisioneros y el comienzo de la paz en Colombia.

domingo, 11 de noviembre de 2007

EN BUSCA DEL INTELECTUAL PERDIDO Y LA TRAHISSON DES CLERS

Por Daciel Pérez.
Escritor, miembro de la Red de Escritores Cojedes.

Son muchas las tesis sobre la facultad creadora de la sociedad como una cuestión de rebeldía con el status quo, efecto del análisis entre la memoria del descontento y la potencialidad viable o efectiva de la promesa del cambio. Ese tumulto de voces que se van agitando a lo largo de continuos actos reflexivos y de conciencia – desde posiciones que van desde las reconciliables hasta radicales – no debe ser visto como una inundación de bárbaros sino como un diluvio de justicia, ante ese escenario quedan las siguientes opciones: a) Contemplar el cambio pasivamente, viendo caer estructuras, para bien o para mal, aun se esté de acuerdo o no; b) Hacerse participe de voz y acción de ese cambio; c) Ser parte de un sector reacio al cambio y velar por el freno del mismo.
En esa neuralgia colectiva empieza a resurgir el fantasma de la mitificación de las posiciones privilegiadas de los Nudos del sistema de información, la Intelligentsia. Es cierto que la voz de Voltaire, Montesquieu, Rousseau,… prendieron la mecha o “guiaron” la explosión social del pueblo (la única e histórica vanguardia de los movimientos progresistas), para desembocar un 14 de julio en La Bastilla. Pero ¿Acaso sus voces fueran concretado los proyectos de cambio sin ese ejercito sediento de igualdad?; está comprobada por la historia la castración de esas voces “privilegiadas” sin la confluencia de la explosión social. Así como los museos modernos son los centros comerciales y los circos más patéticos los vemos en los enlatados y talk shows televisivos, los intelectuales serian simples bufones sin la atención de a quienes “sirven”, que nos deleitarían con su hablar prolífico a cambio de una bebida mientras precisa su transcurrir como un epítome etéreo.
Basta ya entonces del tótem del mérito intelectual de las élites, una visión escolástica que no es más que vender la idea de “un buen negocio para el pueblo dejar que otros decidan por él, porque los que deciden son los mejores, una cofradía de chamanes, que además se eligen entre ellos mismos, dada su alta vocación de servicio”. El intelectual es otro más al que no se le puede filtrar su condición de ciudadano, de igual; que no intente entonces hacer perspectivas aéreas de la sociedad en la que se desenvuelve, ni siquiera darle la espalda en un acto de anacropersonalismo. Ya existen seres de este tipo que optan por frenar el progreso en pro de viejas estructuras con las que guardan intereses personalísimos, al tiempo que pretenden ejercer funciones de lazarillo de los oscuros incultos de la plebe, como castas de caudillos que privatizan el derecho de pensar, a manera de la estructura griega del siglo de oro; traicionando a quienes sirven y a ellos mismos.
Aquellos que conspiran en tal acto de coprofagía, deben entender su posición en el sistema del poder de la información, determinar su rol como vocero de los otros que no pueden elevar la suya. Es cierto que teóricamente las revoluciones vienen de arriba y son operadas desde abajo, pero qué son estos cuadros sino simples recolectores de una demanda colectiva, a razón de la cual ejercen su potencial. El pueblo una vez que sale de su estado de reposo no se conforma con seguir el movimiento inicial, simplifica las cosas y sigue su marcha más allá de lo que imaginaron sus impulsores, nace de ellos y va en su contra; de allí que a la larga a éstos se les llegué a considerar como tímidos o aburguesados retrogradas en el peor de los casos, produciéndose diatribas internas en los movimientos. Un dinamismo donde la nueva estructura de poder luego será vista como un una impostura a la que hay que revolucionar; el problema es que esa aparente inestabilidad genera incomodidad en los hombres que nos creemos la falacia de reveladores de verdades definitivas, no vemos en lo nuevo aquello que a dado un paso más por abarcar un mayor horizonte. Recordemos que más allá estaba la luna.
Hay que agregar que no existe ningún trabajo manual que no exija ni el más mínimo intento de cavilación, así también, el sacrificio del acto creativo es agobiante a nivel nervioso y físico; ambos requieren dedicación y cierta disciplina. No importa que el léxico se encuentre cargado de saber en dosis homeopáticas, ciencia en ropaje vulgarizado; la forma creadora del hombre “no intelectual” es tan valedera como el discurso aderezado por la academia. Lo importante es aceptarnos todos como sujetos activos de cambio, que no debemos esperar el maná que proviene de los de arriba, más aun reconocida la ineficiencia de los sectores de élite para resolver los problemas de la sociedad.
Para resumir, la tesis de una humanidad totalmente “intelectualizada” no será garantía de solución a los problemas de violencia y explotación entre los hombres, hasta tanto no dejemos de actuar desde posiciones egocéntricas amparadas en la propiedad, esa posesión para el subconsciente del dueño se basa en la fuerza y no el derecho, lo que le da facultad de herir, será por ello que los romanos eligieron como símbolo de la propiedad a la lanza.